lunes, 18 de marzo de 2019

Spiv


Delincuentes de poca monta del Londres de la II Guerra Mundial y de la posguerra del racionamiento. 
Buscavidas del mercado negro con sombreros fedora y chaquetas drape que trapicheaban con relojes, cámaras de fotos, alcohol, vehículos de segunda mano, o cupones de comida y gasolina. Por supuesto, todo falso o robado. 

Se desconoce el origen etimológico de su denominación. Podría ser el adjetivo ‘spiff/spiffy’ (arreglado, vestido con elegancia), el apodo de un famoso ladronzuelo londinense de principios del siglo XX (Henry ‘Spiv’ Bagster) o la palabra romaní ‘gorrión’ que entre los gitanos designaba a aquel que vivía de las migajas de sus mayores.

Casi todos eran desertores del ejército, por tanto sin identificaciones ni cartillas de racionamiento. Su ley era la de no tener jamás un día de trabajo honrado. 

El estereotipo de estos maestros del chanchullo ha dado el salto al teatro (The Mousetrap), el cine (Brighton Rock, Night and the City…), la televisión (Dad's Army) y hasta la música (Los Kinks les tenían una especial devoción).   





 

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