Ilustración realizada por un servidor del Porsche Carrera 911 RS, exclusiva para la revista CERO A CIEN, que en su número 4 dedica su artículo principal a este mítico modelo.
El precursor de todos los RSR de Porsche es el 911 Carrera RSR 2.8, creado de cara a la temporada 1973, sobre la base del Carrera RS 2.7, como prototipo para cumplir la normativa FIA para los Grupo 4. Comparado con el ya de por sí ligero modelo de producción, los cambios no fueron numerosos. Las llantas traseras crecieron 50 milímetros a lo ancho, la cilindrada del motor bóxer aumentó con un diámetro de cilindros mayor y la conocida como “cola de pato” sobre el alerón posterior se convirtió en un verdadero alerón. Durante su primera temporada de competición, Porsche lanzó una nueva versión con un motor bóxer de tres litros. Le siguió un 2.1 con turbo. En 1974, el RSR fue el primer vehículo con turbocompresor que entró en la historia de Le Mans. Sin embargo, el motor atmosférico de gran cilindrada sigue siendo el preferido en la actualidad para las carreras de GT. El nuevo Porsche 911 RSR (modelo 2019) está propulsado por un seis cilindros de 4.2 litros, el mayor motor bóxer que se ha instalado hasta ahora en un 911 oficial de competición. Además de sus prestaciones, siempre se ha puesto el foco en la eficiencia, la fiabilidad y la manejabilidad durante su desarrollo.



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